Mitad intuición, mitad otra cosa
las interacciones con los otros son finalmente lo que nutre quiénes somos y cómo decidimos
¿Cómo son ustedes para tomar decisiones? En mi caso, creo que las tomo mitad por intuición, mitad otra cosa. Y pienso. ¿Qué es esa otra cosa? ¿Lo que me enseñaron en la universidad, la forma de ser de mis papás o lo que leí esta mañana?

En el trabajo…
Una dinámica común con mis clientes en la agencia es acercarles notas, crónicas o portales web que les sirvan de referencia para los planes que diseñamos. Pensar en sus comunicaciones es volverme una suerte de editor interno para sus marcas, y eso me permite diseñar qué conversación le queremos plantear a nuestra audiencia (nuestros clientes).
Por supuesto, cuando hablo de “conversación” pienso en la calidad de la conversación. ¿Hay valor en lo que estamos diciendo? ¿es una historia que transforma? ¿cómo se conecta esto con la “conversación” de mi audiencia?
Aunque la intuición pesa mucho para avanzar a ciertas cosas —personales o laborales— “mi conversación” es esa otra mitad. Y creo, más que nunca, que las interacciones con los otros son finalmente lo que nutre quiénes somos y cómo decidimos.
Ejemplos concretos
¿Qué sería de mí sin mi amiga directora de arte que siempre me actualiza sobre las rutas de la industria de la moda? ¿o cómo se vería mi casa si no tuviera mi revista de interiores y la voz de su editor recordándome que menos es más? ¿o mi forma de poner la mesa sin haber conocido a una experta en sistemas de comida que entiende que alimentarnos no es sólo un proceso nutritivo sino mucho más?
Pensar en las voces que nos acompañan día a día puede ser —si queremos— un ejercicio consciente. ¿Cada cuánto tiempo le pedimos un café de 30 minutos a esa persona que parece que tiene muchos intereses comunes a los nuestros? ¿alguna vez nos acercamos a alguien —que creemos tiene algo de valor en su conversación— sin que nadie nos haya presentado? ¿buscamos esas cartas editoriales que lideran las novedades sobre el tema que nos gusta?
Les dejo estas líneas antes de seguir con los pendientes y volar a ver a mis dos amigos Vivi y Gianfranco aquí en México. Son voces importantísimas para mí, en interiorismo y para la vida. ¿ya ven?
— prw

