Economía del deseo
Hay varios VIP clubs en el sistema
El sentido para mí es hacer sentido para otros — públicamente.
En esa línea, y aprovechando la ocasión de tener a Diego Ladrón en Lima por unos días, convoqué un espacio de pensamiento para proponer la conversación “Economía del deseo”.
Invitamos a 22 personas a sumarse, y exploramos emociones y teorías sobre cómo se vive nuestro tiempo junto a un grupo de mentes libres y ágiles de la industria de moda en Lima.
¿Qué sabemos sobre nuestro deseo? Si la moda es la industria que se dedica a hacernos soñar con nuevas y más prometedoras versiones de nosotros mismos ¿quién mejor que quienes se mueven por esos pasillos para respondernos?
Claro está que si vamos a pensar temas tan amplios, bien nos hizo apoyarnos en algunas voces maestras como Verónica Gago (La razón neoliberal), Georges Bataille (El erotismo) y Roland Barthes (El sistema de la moda).
En estos pensadores pudimos contextualizar la idea del “deseo”. En un resumen muy injusto pero que responde a esta publicación recapitulando lo conversado:
El deseo entendido como sistema
Gago nos hace ver el deseo como sistema, una serie de engranajes que responden a las lógicas de nuestro tiempo, como las económicas. Ya no es solo un suspiro, o un sueño en la intimidad de cada uno; tiene una articulación que mueve dinero, te pide que elijas, que escojas y que gestiones lo que deseas.
El sistema está organizado para desear en exceso
Bataille nos recuerda el consumo de los excesos. Nos da un marco para pensar el deseo como gasto improductivo. Y nos hacer ver que no es casualidad, el sistema está organizado para desear en exceso y por ello, para consumir en exceso.
La construcción de valor simbólico ante los demás
Barthes nos hace mirar la moda como un lenguaje, y nos hace repensar las prendas. No como objetos solamente sino como una malla de sentido, al que accedemos para construir valor simbólico ante los demás.
Hay varios VIP clubs en el sistema. Mientras más pronto lo entiende uno, mejor puede organizar su deseo.
En realidad hay élites por todo lado. Algunas de pensamiento, otras económicas, otras puramente estéticas, y varias mezclas al medio de estas. Detrás de ellas están deseos aprendidos, heredados, o generados por algo más grande que uno mismo. Tomar perspectiva nos puede aliviar ansiedades o entender el juego al que hemos sido arrojados desde que nacimos y en el que nos hemos socializado de muy pequeños.
Diego Ladrón nos trajo a estos autores para encontrarnos en una red de ideas que nos permiten enunciar experiencias personales y enmarcarlas en la teoría. Nos propuso algunas dinámicas tan simples como ver con atención nuestros “guardados de IG”, y otras más telúricas como examinar el deseo que le generamos a los demás desde nuestras decisiones de trabajo.
(¿Aló? ¿profesionales creativos creadores de imágenes que nos hacen soñar?)

Pude moderar esta conversación —sueño cumplido— y armar una lista de preguntas y ejes de consulta.
Me dio mucho gusto entrenar mi pensamiento crítico con otros a quienes respeto sobre temas que flotan entre nosotros como si fueran invisibles.
Diría que es mi flow, es lo que más disfruto hacer.
Gracias por leerme y gracias a todos los que vinieron (¡si me están leyendo hasta aquí!)
— prw



