Economía del deseo
Hay varios VIP clubs en el sistema
El sentido para mí es hacer sentido para otros — públicamente.
En esa línea, y aprovechando la ocasión de tener a Diego Ladrón en Lima por unos días, convocamos un espacio de pensamiento para proponer la conversación “Economía del deseo”.
Invitamos a 22 personas a sumarse, y exploramos emociones y teorías sobre cómo se vive nuestro tiempo junto a un grupo de mentes libres y ágiles de la industria de moda en Lima.
Claro está que si vamos a pensar temas tan amplios, bien nos hizo apoyarnos en algunas voces maestras como Verónica Gago (La razón neoliberal), Georges Bataille (El erotismo) y Roland Barthes (El sistema de la moda).
El deseo entendido como sistema
Tres voces para entender el deseo como sistema que nos mueve, nos organiza y nos hace creer que somos nosotros quienes elegimos.
Hay varios VIP clubs en el sistema. Mientras más pronto lo entiende uno, mejor puede organizar su deseo.
En realidad hay élites por todo lado. Algunas de pensamiento, otras económicas, otras puramente estéticas, y varias mezclas al medio de estas. Detrás de ellas están deseos aprendidos, heredados, o generados por algo más grande que uno mismo. Tomar perspectiva nos puede aliviar ansiedades o entender el juego al que hemos sido arrojados desde que nacimos y en el que nos hemos socializado de muy pequeños.
Diego Ladrón nos trajo a estos autores pensados desde sus vivencias para encontrarnos en una red de ideas que nos permitieron enunciar experiencias personales y enmarcarlas en la teoría. Nos propuso algunas dinámicas tan simples como ver con atención nuestros “guardados de IG”, y otras más telúricas como examinar el deseo que le generamos a los demás desde nuestras decisiones de trabajo.
(¿Aló? ¿profesionales creativos creadores de imágenes que nos hacen soñar?)

Pude moderar esta conversación —sueño cumplido— y armar una lista de preguntas y ejes de consulta.
Me dio mucho gusto entrenar mi pensamiento crítico con otros a quienes respeto sobre temas que flotan entre nosotros como si fueran invisibles.
Diría que es mi flow, es lo que más disfruto hacer.
Gracias por leerme y gracias a todos los que vinieron.
— prw



